domingo, 20 de abril de 2008

Un buen comienzo, una parábola..




Ahora bien, una vez un joven que no acostumbraba descansar, soñó mientras dormía en la cabaña donde residía. Y la segunda vez que soñó, recordó con una sutil nostalgia lo que aquella vez soñó: su realidad; una esposa, dos hijos, que gozaban de numerosos patrimonios, y sobretodo, el placer de poder descansar con tranquilidad...


Guillermo Castro
Épico