sábado, 7 de junio de 2008

No lloren, mis Oídos sensibles.



Una vez soñé una conversación con mis oídos sensibles. La voz con la que me hablaban sonaba de un tono difuso viéndolos como si estuvieran confundidos. Me preguntaban sobre una voz femenina, sobre cierta mezcla de sonidos que emitían calor, esa voz… De un modo perspicaz alcancé a reconocer la voz de la que me hablaban, tanto que ni dejé que terminaran describiendo tal majestuosidad. Sin pensarlo, ni más ni menos, les respondí, Esa voz es de Danielle, la chica que alimenta a las aves. Pero agregué, aquella chica armoniosa es inalcanzable para nosotros, tan indescifrable su actitud, tan misteriosos sus designios como los rincones más profundos del océano, tan infalible es el método que recurre a la benevolencia benemérita de su misma naturaleza tan oscura… Pero, ¿Qué nos quieres decir?, respondieron mis oídos sensibles con tono inseguro… Yo les respondo, ¿Acaso no entienden lo que les trato de decir?, no existe cual grácil similitud entre ella y alguna otra chica, tampoco existe hombre vigoroso y digno de desquebrajar la metalurgia y acabado del cofre bendito de su corazón… Ellos resignadamente me exclamaron, ¡Entonces somos indignos de su voz, de su irrepetible belleza fonética. Ella es nuestra voz platónica!... De la manera más similar a la consejera pero más segura yo les respondo por medio de varias preguntas, Pero, ¿De qué vale perder una vida tratando de conseguir alguna ajena?, ¿Cuál es la función de nuestra mente y nuestro corazón?, Y no es más que otra cosa que el logro alcanzado por el intrépido desde un punto de vista superfluo, viéndolo como un endeble trofeo y no como el esfuerzo que realmente abarcó llegar y conseguir el logro. Es nuestra parte malévola a sí mismos que no controlamos sabiendo de su existencia, ¿Cómo podemos alcanzar un verdadero logro viéndolo como el intrépido superfluo y no como el lisiado que jamás vio?, Y es que el lisiado nunca ha visto tiene los ojos bien abiertos a su realidad que lo hace que se vea como un hombre vidente, como el hombre que nunca fue, irónica y superficialmente, ó como el hombre que siempre fue, realmente… Lo que trato que entiendas es la realidad……



Eran las 3:56 a.m. Hora en la cual despertaba. Lo más inentendible de todo eran los motivos por los que soñé, no sé, supongo que ningún sueño tiene motivos pero si objetivos. Ahora que lo pienso bien, esa es la única certeza metafísica de la existencia de los sueños que conozco y que me gustaría repetirla una vez más… NINGÚN SUEÑO TIENE MOTIVOS PERO SI OBJETIVOS, si pudiera la gritaría pero perturbaría los sueños de mis padres, perturbaría sus oídos sensibles como si un torpedo terrorista hubiese derribado una pared. Otra cosa que pienso mejor es el papel ejercido por mis oídos sensibles, que no eran más que la persona más desconocida por mí, mi persona. Y el papel que ejercía Yo, era mi subconsciente… Ustedes han de preguntarse como una vez lo hice también, ¿Por qué los oídos sensibles hacían el papel de ti (Yo), y no el de tu persona?, y, ¿Por qué Tú hiciste el papel de tu voz de la consciencia y no el de los oídos sensibles?, como en todos los sueños, que nuestra persona es la más insegura, brusca en expresarse, mientras que la voz de la consciencia suele estar segura, irrefutable, tan irrebatible. La respuesta más concisa y precisa que obtuve respecta que los sueños surgen de acuerdo a las situaciones que viva cierta persona. Por eso mi sueño fue distinto, mi sueño respondió y me hizo saber respuestas metafísicamente, comprobadas. Como la estupidez que a veces cometemos por negligencias de nuestras malas costumbres y hábitos, como escuchar la voz de la consciencia y engañándonos cuando le hacemos caso omiso sabiendo que lo que nos dice ella, es lo más correcto. A veces pienso en los sentidos que conlleva un nombre, por ejemplo, Oídos Sensibles. El sentido metafísico que le he dado es, a mi parecer, que los Oídos Sensibles son los primeros receptores de emociones, sentimientos... Es por eso que me da la impresión de tener alguien más adentro, que ríe, sueña y sufre, como yo. He ahí el porqué de <> cuando se le agrega a la palabra oído, porque ellos también lloran….